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sábado, 21 de agosto de 2004

Y esto se va terminando......

Escuchando un list de winamp con una selección de canciones especiales para un Sábado por la tarde, mientras Almenara hace ejercicios de catalán, me ha pasado por la cabeza un pensamiento raro. El próximo Lunes, regreso al trabajo como muchos más que seguro, también lo harán.

Y diréis...que soplapoyez suelta éste ahora, no ? Pués puede parecerlo, pero a medida que va pasando la tarde, resulta que me doy cuenta de todo lo que podía haber hecho en 3 semanas y no he hecho. Lo peor del caso, es que me hago a la idea, que no se hacer vacaciones...

Resulta, que este imbécil tiene ganas de volver al curro, porque a este imbécil, le gusta su trabajo a pesar que muchas noches, al regresar a casa, parezco un viejo gruñón malhumorado. Pero al dia siguiente vuelvo a tener las mismas ganas que el día anterior. Hasta adicto al trabajo me han llegado a llamar.

Lo que me sabe mal de verdad, es que no paro de dar vueltas a la cabeza que más tarde o más temprano tendré que hacer un cambio radical, y todos los cambios dan miedo, pero es un cambio tan asumido, que ese miedo se ha transformado en curiosidad. Ver como una persona ha dejado toda su vida por embarcarse en una aventura desconocida con un sujeto como yo, y que encima nunca se ha quejado de eso, da al traste con muchísimas de mis convicciones anteriores a hace un par de años.

Llevo más de 12 años amarrado a mi trabajo y eso es algo que no es facil de asumir para muchos. La mayoria trabajan porque tienen que trabajar, yo trabajo porque me siento útil para muchas personas con lo que hago, incluso útil para mi mismo. Ver la cara de atención y curiosidad de Almenara cuando explico esto o lo otro, que para cualquiera puede parecer una jilipoyez, me da un aire de persona importante que te cagas. Os ha dado alguna vez esa sensación con alguien al hablar de vuestro trabajo ?.

En fin, que el Lunes regreso a la cotidianidad laboral...que le vamos a hacer, pero seguro que regresaré con una sincera sonrisa interior, a pesar que los que me rodean no la puedan ver.

Por cierto, soy técnico de sonido en una cadena de radio. Soy la última mierdecilla de una gran maquinaria, pero esa maquinaria no podría funcionar sin los mierdecillas como yo, puesto que formamos parte de algo...de un conjunto de grupos de gente, que los unos sin los otros, no hacen funcionar esto :)

Un saludo y perdón por la paliza.....

Almenara...tq :*:

2 comentarios:

Dama Almenara dijo...

De verdad... no sabía que habías escrito este post hasta que me ha dado por asomarme a tu blog. De hecho no lo he mirado por el ruín motivo de pensar que no habías escrito nada, ya que esto de los blogs... te pilla de refilón, digamos.
Yo también te amo.
No sabía que le dieses tantas vueltas a la cabeza con el tema de los cambios radicales. Cada vez que hablas de ello pareces tan seguro que una imagina que no hay más que la tajante decisión que has tomado de cara al futuro.
Yo no puedo negar que eche de menos mi tierra. Te mentiría si te dijera que el hecho de marcharme no ha hecho mella en mi.
Cuando lo hice no lo pensé tanto. Te quería y quería estar contigo a toda costa... lo demás ya vendría después.
No me arrepiento. De verdad que no.
Y si esto de estar aquí dura algo más, aguantaré porque te tengo a ti y me prestas atención, no me dejas arrumbiada para que venga la soledad y me coma.
Sabía esta mañana que te ibas contento a trabajar. "Que te diviertas" - "Eso espero". Ahí estaba la diferencia.

Bueno, no digo más, a pesar de que hay tanto por decir.

Fújur Dragón Blanco dijo...

Creo que escribir aquí te puede aportar mucho, Séneca. La vuelta de las vacaciones siempre trae algo nuevo que cambia para cada persona (depresiones, propósitos nuevos, colecciones por fascículos de cajitas hechas de cáscaras de plátanos del mundo disecados, unas ganas terribles de cambiar de móvil, un despido, un antes y un después... Así que no me sorprende que una de esas cosas pueda ser tu sensación de no saber qué hacer con tus vacaciones (aunque yo creo que las has aprovechado bien).

Los cambios dan miedo porque siempre son saltos al abismo. Pero son buenos. Nos enriquecen.

Y sí, menudo tocho escribes, Me ha salido barba leyéndolo.